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¿Quién es Dios?

¿Quién ha sido recordado como el Océano del Amor, el Intelecto de los Sabios, el Todopoderoso, el Consuelo de los Corazones, la Verdad, el Ser Viviente y el Ser Dichoso?

Dios

Soy el Océano del Amor;
Te muestro el camino del amor.
Mi amor permanece intacto y constante.
No me olvido de ninguno de vosotros.
Tengo tanto amor por vosotros,
y Mi amor es incondicional e ilimitado.
Soy el Bienamado.
Hace mucho tiempo que Me estás clamando.

¿Quién es Dios?

Estamos acostumbrados a conocer las cosas viéndolas, oyéndolas, probándolas, tocándolas y oliéndolas. La mayoría de nosotros hemos crecido en una cultura materialista de «si no lo veo, no lo creo» y estamos acostumbrados a percibir las cosas de este modo. Puesto que no podemos ver, oír, probar, tocar u oler a Dios, surge la cuestión: ¿de verdad existe Dios?

Uno puede llegar a Dios con pensamientos puros y así estar conectado a Él. El alma experimenta como respuesta sentimientos puros y fortaleza espiritual. Dios es la verdad en sí misma y, por ello, puede reconocerse con el ojo de la verdad.

Dios: El Alma Suprema

Igual que nosotros, Dios también es un alma. A diferencia de nosotros, se Le llama el Alma Suprema –la única alma que nunca adopta un cuerpo (físico o sutil, humano o angélico) para Sí mismo. Está por encima de los efectos de las acciones y nunca está sometido a las dualidades de nacimiento y muerte, placer y dolor, éxito y fracaso. Yendo más allá de los límites del tiempo de este mundo físico, Él retiene el conocimiento absoluto del universo y todas sus dimensiones.

¿Dónde está Dios?

Dios vive, no en todas partes sino en algún lugar. Pensar en Dios casi siempre nos hace mirar hacia arriba, igual que si uno tal vez estuviera a la expectativa de que apareciera una cara milagrosamente por detrás de las nubes o que brillara por detrás de la luna. Los pensamientos son poderosos. Vinculan a un alma con otra. Si se canalizan correctamente, los pensamientos pueden llegar hasta donde sólo el alma puede viajar –más allá de la luna y las estrellas, a una dimensión de luz dorada y rojiza, el hogar original de todas las almas. Sumida en la experiencia del calor de esta luz, el alma se siente como si por fin estuviera en el hogar, con Dios.

Dios: el Sol Espiritual

Igual que el sol físico, que da luz y vida indistintamente a todos los seres, Dios es el Sol Espiritual, que irradia luz a todos, sin importar con quién o dónde puedan estar. Él ayuda de forma altruista, sin motivos egoístas, recordando a cada uno sus cualidades innatas de amor, paz y felicidad. Por esto se Le ha recordado en algunos países y culturas con el nombre de Shiva, el Benevolente.

La sabiduría, el amor y el poder de Dios

La gente se pregunta por qué, si existe Dios, no agita una varita mágica y arregla las cosas  haciendo, o al menos influyendo en todos para que hagan, exactamente lo que «deberían» hacer Dios nunca despoja a nadie de su libertad de elección. La sabiduría de Dios consiste en reconocer y respetar la identidad individual, la libertad y la bondad inherentes de cada alma. Dios comparte el conocimiento –una comprensión profunda de las dualidades y dilemas de amor y odio, felicidad y tristeza, victoria y derrota, etc. – pero no toma las decisiones por nosotros. El alma es libre de elegir «ser o no ser», «amar o no amar». El amor de Dios refuerza la voluntad del alma de liberarse de las angustias ocasionadas por malos hábitos como el deseo egoísta, la ira, el miedo, el ego y el apego. El poder de Dios ayuda al alma a reconocer su potencial más intenso y a buscar el objetivo de la perfección practicando el arte de la vida sencilla y el pensamiento elevado. Esta práctica llevada a cabo por un número significativo de almas finalmente aportará un cambio positivo en toda la humanidad.
Durante la meditación, cuando aprendas a que tu mente esté en sintonía con la mente de Dios, entonces, sea cual sea tu situación, siempre contarás con una fuente de ayuda y fortaleza –una reserva infinita de poder y virtudes a tu alcance, a la que podrás acceder con sólo un pensamiento–.


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